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Crónicas Duales

Tomo la cuchara entre el dedo meñique y el pulgar, le hago caminar por los dedos hasta que gira y regresa a su lugar original. Logré hacerlo treinta y seis veces mientra escuchaba. No escuchaba, apenas y oía. Mi cerebro autisteaba de una manera impecable. La existencia afectiva del mundo a mi alrededor desapareció por completo ¿Para qué sentir algo por alguien sí puedes no hacerlo? Lo único que no logra salir de mi cabeza es la duda de por qué si llovió tanto durante la semana es que de pronto se levanta todo éste polvo. No es normal, parecía nublado pero era que todo se escondía detras de una nube de tierra ¿gris?

Crónicas Duales

Dicen que una cosa es una cosa y que otra cosa es otra cosa, pero todo es uno y lo mismo cuando se trata de que un tipo muy agradable te duerma y te desvalije, despiertes en Cuautla (que por un retraso histórico de dos horas sucede que gracias a los ajustes de horario a veces tienen hasta tres horas de retraso), adormilado, apenas puedes caminar y mencionar dos palabras juntas. Perder la conciencia no es muy bueno, pero perderla en Cuautla no se lo recomiendo a nadie.

Crónicas duales.

A lo lejos corren las nubes de polvo que levantan nuestros muertos, el mundo se va y nos deja aquí, solos, asustados, tristes. El sol hinca sus rayos sobre tu espalda. Lloras. Sabes que la vida sigue, que el mundo prospera y las flores crecen. No importa tu presencia sobre el planeta. La humanidad es un accidente tan azaroso como tu concepción. Los días pasan. Sigues vivo. La sal cae sobre la mesa.

Crónicas duales.

Les informamos que la presentación del 28 de abril se pospone de manera indefinida por la influencia porcina. Así es, los cerdos y marranos han aconsejado a las autoridades de nuestro país para que todas las actividades culturales independientes o gubernamentales sean censuradas de manera indefinida. Los dueños del capital por fin se han declarado contra el público: si no es por televisión no podrás verlo. En protesta, cientos de personas andan por la calles de la capital y de algunas ciudades de la república con la boca cubierta. Callar a unos es como callarnos a todos. Ayer un pasamontañas nos recordaba que la injusticia anida en la selva y entre los más pobres. Hoy los tapabocas nos hacen ver que no podrán callarnos.


La risa al poder.